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Teleportaciones en Madrid

Son muchas las leyendas e historias que puedes encontrar de Madrid escritas en los libros o escuchándolas a las personas que las cuentan tal como se las contaron sus antepasados: el boca a boca es el sustento de la leyenda. En este caso, desde nuestro blog de Madrid nos aventuramos hacia el misterioso mundo de las trasnportaciones: los sucesos más curiosos de teleportaciones en Madrid.
Como os decía, teleportarse es algo así con irse lejos, en un lugar y en un momento determinado y aparecer en otro lugar completamente distinto, como por arte de magia; tele significa lejos y portare significa llevar.
Hay registros (y puedes encontrar libros que hablan de ello) de teleportaciones en Madrid. Cuentan que para que dos personas se teleporten, tienen que estar haciendo exactamente lo mismo, con los mismos gestos, expresiones y todo idéntico. Aunque también puede teleportarse una persona sola.

El coche, las carreteras secundarias y la niebla son factores claros de teleportaciones. En noviembre de 1987 otro hombre conducía su vehículo por la calle Toledo y quería coger la M-30, cuando de repente apareció en la calle Arturo Soria.

Esto debio ser lo que le paso en septiembre de 1995 a un hombre llamado Benjamín que circulaba con su vehículo por la carretera de Extremadura (A-5), cuando se encontró con un banco de niebla espesa. En el cohe también viajaba un amigo suyo. Era de madrugada y de repente vieron un cartel en la carretera que ponía Guadalix de la Sierra, es decir, un pueblo que está al otro extremo de Madrid (a casi 60 kilómetros). Dieron la vuelta y al pasar por el mismo lugar ya no había niebla.
Insisto, si te interesa el tema indaga, porque hay bibliografía que habla sobre ello y seguramente lo cuenten más extenso y mejor que yo, que sólo pretendo darte a conocer el tema con unas pinceladas.







