En los pasillos judiciales de Madrid, donde los casos se suceden con una velocidad que haría sudar a cualquier abogado novato, Eduardo Simó y su equipo han encontrado su propio ritmo: rápido, preciso y, sobre todo, eficaz.
Hablamos con él sobre un año intenso, casos complejos y un nuevo proyecto que promete llevar sus servicios a un nivel aún más exclusivo.
P. Señor Simó, ¿qué balance hace de la última temporada judicial?
R. Ha sido un año frenético, de esos en los que apenas hay tiempo para mirar el calendario. Hemos afrontado procedimientos muy complejos, algunos con gran repercusión mediática, y en la mayoría hemos logrado resoluciones favorables. Es fruto del trabajo conjunto de un equipo que sabe que en penal no hay margen para la improvisación. Además, hemos crecido como despacho sin perder nuestra esencia: la cercanía con el cliente.
P. ¿Qué diferencia a SIMÓ Abogados Penalistas de otros despachos en Madrid?
R. La especialización, sin duda. Aquí no hacemos de todo: vivimos y respiramos Derecho Penal. Y eso nos permite diseñar desde el primer minuto estrategias adaptadas a cada tipo de delito, sea un delito sexual, homicidio, tráfico de drogas o una defensa ante una extradición. También cuidamos mucho el trato personal. Para nosotros, cada caso es único, no un expediente más en la estantería.
P. En los últimos años, ¿han aumentado las consultas por delitos relacionados con drogas?
R. Mucho. Defendemos desde casos de consumo propio hasta tráfico internacional. Son asuntos delicados, donde una buena estrategia puede ser la diferencia entre una condena dura y el archivo del caso. Hemos conseguido resoluciones favorables incluso en situaciones que parecían imposibles, y eso da mucha confianza a quienes defendemos en procedimientos de este tipo, sin dejar de ser complejo y único cada caso.
P. Recientemente vimos que lograron la denegación de una extradición a Marruecos. ¿Cómo fue ese caso?
R. Fue interesante. Nuestro cliente, residente en Almería, estaba reclamado por Marruecos por una presunta participación en un grupo criminal dedicado al tráfico de drogas. Detectamos un fallo clave: la orden de detención internacional no cumplía unos estándares mínimos e hicimos ver al Tribunal que nuestro cliente podría enfrentar un trato injusto o tortura en Marruecos. Alegamos que dicha orden vulneraba su derecho a la tutela judicial efectiva y la Audiencia Nacional nos dio la razón. Ese tipo de detalles técnicos pueden cambiar un destino.
P. ¿Cómo afronta los casos de delitos sexuales, donde la presión mediática es tan fuerte?
R. Con prudencia y rigor absoluto. Son procedimientos donde la presunción de inocencia y la carga probatoria son esenciales. Revisamos cada detalle: periciales, declaraciones, pruebas documentales. Aquí, más que en ningún otro ámbito, no se puede dar un paso en falso.
P. ¿Qué papel juega la comunicación con el cliente?
R. Es fundamental. Un cliente informado afronta el proceso con más confianza y toma mejores decisiones. Desde el primer día somos claros sobre riesgos, opciones y posibilidades reales. La transparencia no sólo es ética: es estratégica.
P. Hemos visto que ha lanzado un nuevo proyecto online, la web abogadopenalista.madrid ¿En qué consiste?
R. Es una plataforma pensada para quienes buscan un servicio penalista de alto nivel en Madrid, con la posibilidad de contactar directamente conmigo. Hemos diseñado la web para que sea clara, directa y útil: el cliente puede conocer de inmediato en qué áreas trabajamos, cómo lo hacemos y cómo iniciar su defensa sin perder un solo día. Es, en cierto modo, una prolongación digital de nuestro despacho de Madrid, SIMÓ Abogados Penalistas Madrid, con el mismo enfoque exclusivo y especializado.
P. Para terminar, ¿qué consejo daría a alguien que necesita un abogado penalista?
R. Que no pierda tiempo y que acuda a un abogado especializado, no un “multi-tarea”. En penal, las horas importan tanto como las pruebas, y la especialización es clave. Que busque experiencia probada y resultados reales en el ámbito penal. Nosotros estamos para eso, y lo demostramos cada día en los tribunales.
