¿Te gustaría vivir una aventura sin límites más allá de los límites de la ciudad de Madrid? Te proponemos adentrarte en un entorno paradisíaco como el Pirineo catalán y practicar un deporte apasionante como el rafting, ¿estás preparado?

La naturaleza en su máxima expresión extiende su poder y magnificencia por cada rincón del Pirineo catalán, combinando el salvajismo de la alta montaña con los más idealizados parajes de este enclave. Si quieres saborear las esencias de una tierra única y dejar a un lado las preocupaciones de tu vida diaria, esta zona de los Pirineos contiene una serie de rincones de una belleza sin parangón.
Sin ir más lejos, no has de perderte el Parque Nacional de Aigüestortes que se erige en pleno centro neurálgico de esta zona montañosa, acercando a sus peregrinos más de cuarenta mil hectáreas de bosques, naturaleza, prados, imponentes cumbres nevadas, así como la zona lacustre más destacada del sur de Europa con más de 200 lagos. Nada desdeñable tampoco es el parque natural del Cap de Creus, el primer parque marítimo-terrestre de Cataluña, que protege la península del Cabo de Creus y todo su entorno marino. Esta zona verde cuenta con cuatro reservas integrales y una extensión de 10.813 hectáreas terrestres y otras 3.073 marinas.

Otra de las joyas de este paraje se encuentra representada en el Vall d´Aran, atravesado por las aguas del río Garona y rodeado por imponentes montañas, que conforman una barrera natural.
No obstante, más allá de la relajación que pueda inspirarnos tales entornos de ensueño, lo que os proponemos es vivir una experiencia que despertará vuestros sentidos en algunos de los barrancos más temibles e imponentes del Pirineo catalán. En primer lugar, se recomienda acudir al desfiladero de Collegats, el paso natural entre el Pallars Jussà y el Sobirà. Con 5 km de extensión, este desfiladero ha sido excavado en la montaña por las aguas del río Noguera Pallaresa. Combinando rápidos con aguas tranquilas, este entorno cuenta con agua suficiente para practicar rafting y con más de 40 km navegables.
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Aunque para los más atrevidos, se encuentra el Barranco del Infierno, uno de los más espectaculares de los Pirineos con paredes escarpadas de 100 metros y una cueva abierta a mitad de camino. Te espera un recorrido poblado de saltos, dificultades, cuatro rápeles y toboganes. Pero, para llegar a su ubicación es necesario atravesar el río a su paso por el Collegats.
El Pirineo catalán está formado por una amplia variedad de senderos señalizados con más de 1.000 km de extensión, los cuales te llevarán a rincones de ensueño como el Valle de Núria, el de Camprodon, el de Ribes o las vías verdes del carrilet de Olot.
¿Y vosotros?, ¿estáis preparados para vivir una aventura sin límites en el Pirineo catalán?


