Cada año, cuando julio empieza a apretar y el calor en Madrid se vuelve casi una excusa para escapar, miles de personas se plantean la misma pregunta: dónde ir este verano que no sea lo de siempre. Y la verdad es que hay una opción que cada vez gana más terreno entre quienes buscan algo distinto a la típica reserva de vuelo y hotel: el viaje a Cerdeña en ferry con coche. No es una novedad, pero sí una fórmula que ha ido puliéndose con los años hasta convertirse en una de las maneras más cómodas de conocer el Mediterráneo sin renunciar a la libertad de moverse por cuenta propia.
Lo que atrae de esta isla no es solo su fama, sino lo que hay detrás de ella. Cerdeña reúne casi dos mil kilómetros de costa, con calas que parecen sacadas de una postal y aguas de un turquesa que sorprende incluso a quien ya ha visto unas cuantas playas mediterráneas. La diferencia, cuando se llega en ferry y con el coche propio, es que el itinerario deja de estar atado a horarios de autobús o a la oferta limitada de una zona turística concreta.
Por qué el ferry cambia la forma de viajar
Viajar en ferry con el coche tiene una ventaja que pocas veces se valora hasta que se prueba: la sensación de llevar la casa a cuestas, con el equipaje que haga falta y sin las restricciones de peso o tamaño que impone un vuelo. Se sube el vehículo, se instala uno en el camarote y, mientras el barco navega, ya se está de vacaciones. Además, para quienes viajan en familia o con niños pequeños, esa flexibilidad es determinante. No hay que calcular maletas al gramo ni preocuparse por dónde alquilar un coche al llegar, algo que en temporada alta puede complicarse y encarecerse bastante.
Esa autonomía se nota sobre todo una vez en la isla. Cerdeña no es un destino que se agote en una sola zona. Hay quien prefiere el norte, con playas como La Pelosa o Cala Brandinchi, y quien se inclina por rincones menos conocidos del interior, donde los pueblos de piedra y la gastronomía local ofrecen otra cara de la isla, más pausada y menos masificada. Tener el coche propio permite improvisar, cambiar de planes sobre la marcha y llegar a esos lugares que no aparecen en las rutas turísticas habituales.
Qué tener en cuenta antes de reservar
Organizar este tipo de escapada no es complicado, pero conviene tener claros algunos puntos antes de lanzarse a reservar. La época del año influye directamente en el precio y en la disponibilidad, así que anticiparse suele salir a cuenta. También merece la pena revisar bien la documentación necesaria para embarcar el vehículo y, si se viaja con niños o con alguna persona con movilidad reducida, comprobar de antemano las facilidades que ofrece cada naviera.
Entre las cuestiones que más consultan quienes se plantean este viaje por primera vez, destacan las siguientes:
- La duración de la travesía, que suele rondar varias horas y conviene planificar según se prefiera viajar de día o de noche.
- El tipo de camarote, ya que existen opciones desde las más básicas hasta suites con más comodidades para quienes buscan descansar bien durante la travesía.
- La época de reserva, porque en los meses de verano las plazas para vehículos se agotan con más rapidez de lo que muchos imaginan.
- Los servicios a bordo, como restauración o entretenimiento, que pueden marcar la diferencia en travesías más largas.
Quienes ya se han decidido a organizar este tipo de escapada suelen recurrir a operadores especializados en paquetes de ferry y hotel, como Grimaldi Tour Operator, que facilitan la combinación de la travesía marítima con el alojamiento en destino, algo que simplifica bastante la planificación cuando el tiempo para organizar las vacaciones es limitado.
Al final, lo que hace atractivo este tipo de viaje no es solo el destino, sino la manera de llegar hasta él. Cambiar el aeropuerto por el puerto y el avión por el barco añade algo distinto a las vacaciones, una sensación de trayecto que también forma parte de la experiencia. Y para quienes viven en Madrid y buscan algo que rompa con la rutina de siempre, Cerdeña en ferry con coche puede ser justo ese cambio de aire que llevaban tiempo buscando.



