La capital se caracteriza por ser un lugar en el que podemos encontrar todo tipo de restaurantes, personas, estilos, nacionalidades. Sin lugar a dudas, es un lugar en el que multitud de personas, sin tener nada en común, se relacionan.
Pero a todas ellas les llama la atención las mismas cosas que de forma llamativa aparecen en las calles de Sol. Es el caso de esos músicos callejeros, animaciones y espectáculos en la calle que hacen que, por simple curiosidad, nos giremos a mirar.

Los paseantes de la Plaza Mayor o de Sol tienen la oportunidad de ver, cada pocos metros, diversas animaciones que llamen su atención. Por ejemplo, mimos que por su curiosa vestimenta, su color, su imitación a estatuas o sus gestos al arrojarle una moneda acaparan multitud de personas.
Este tipo de teatro físico ya se practicaba en la antigua Roma y Grecia. A través de la pausa, el silencio, la vacilación o la sorpresa, el mimo pretende despertar lo invisible como emociones, dudas o pensamientos.
Dirigido a un público infantil también encontramos en Sol, personajes míticos de dibujos animados. Por ejemplo, Dora la Exploradora, Micky Mouse o los Lunnis entre otros. Estos actores, que se encuentran en diferentes zonas, pueden ganar una media de 300 euros al día. Curiosamente llaman la atención de los turistas a quienes habitualmente les gusta hacerse fotos con ellos.

Es característico también ver diferentes orquestas produciendo música en calles cercanas a Sol. Este tipo de arte, también está presente en el metro en donde multitud de músicos aprovechan el transitado lugar para dar a conocer su música en las aceras y ganar dinero.
Todo ello ha sido un debate polémico entre la Asociación de Músicos de Madrid (AMM) y el Consistorio, ya que considera que los músicos callejeros han de portar autorización para tocar.


